Bogotá – El gobierno de Colombia ha condenado enérgicamente los recientes bombardeos realizados por Estados Unidos contra embarcaciones que, según Washington, estaban involucradas en el tráfico de drogas en el Caribe y el Pacífico. El presidente Gustavo Petro calificó las acciones como “asesinato” y exigió la inmediata suspensión de los ataques, que ya han dejado al menos 37 muertos, entre ellos civiles colombianos.
La crisis ha profundizado la tensión entre ambos países, tradicionalmente aliados en materia de seguridad, y pone en riesgo cooperaciones futuras en materia económica y política. Analistas advierten que esta escalada militar podría desestabilizar zonas marítimas clave para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.

